Es la primera pregunta que me hacen casi todos los que entran por la puerta del atelier, y me parece lógico. Hacerse una joya a medida es algo que la mayoría de la gente hace una o dos veces en la vida, y no hay una referencia clara con la que comparar. Así que voy a abrirlo del todo: esto es lo que hay dentro del precio de una joya hecha a medida.
No hay una tarifa, hay una suma
Una joya a medida no tiene precio de catálogo porque no existe antes de que hablemos. El importe final es la suma de cuatro cosas: el diseño, el oro, las piedras y la hechura. Cada una se mueve, y todas las acordamos antes de empezar a fabricar. No hay sorpresas al final: cuando apruebas el boceto, apruebas también el presupuesto cerrado.
1. El diseño
Es el tiempo que dedico a entender qué quieres, a explorar formas, a dibujar y a corregir. Un anillo de líneas limpias con una sola piedra requiere menos horas de diseño que una pieza con superposiciones, varias alturas y una combinación de colores que tiene que encajar a la perfección. No es lo mismo trazar un solitario que resolver un collage de piedras donde cada tono da su lugar y su función al de al lado.
En muchos casos, si la pieza parte de un diseño mío ya existente y solo lo adapto a tus medidas o a tus piedras, esta partida se reduce mucho.
2. El oro
Aquí el precio es objetivo: se calcula por peso y por cotización del día. Trabajo en oro de 18 quilates, que es 75% de oro puro. Dos variables mandan:
- El peso de la pieza. Un anillo ancho y con volumen lleva mucho más oro que uno fino. La diferencia entre una talla 12 y una 18 también se nota.
- La cotización. El oro fluctúa a diario, así que un presupuesto tiene fecha de caducidad.
Y aquí está la buena noticia que casi nadie tiene en cuenta: si me traes joyas antiguas que ya no te pones, ese oro se recupera y se descuenta. He hecho piezas donde el oro heredado cubría prácticamente todo el metal necesario. En esos casos, el precio final baja de forma considerable.
3. Las piedras
Es la partida más elástica de todas y donde más criterio hace falta. Dos piedras del mismo tamaño y del mismo tipo pueden costar diez veces distinto según su color, su pureza y su talla. Un zafiro azul intenso y limpio no tiene nada que ver con uno pálido y turbio, aunque en una foto de móvil parezcan casi iguales.
Aquí es donde mi formación en gemología cambia las cosas. Sé exactamente qué estoy comprando, dónde comprarlo y qué margen hay. Y sé también poner en valor piedras que aparentemente no tienen tantas posibilidades: he construido piezas preciosas alrededor de una piedra de tono apagado que servía de contraste a otra luminosa, y el conjunto valía mucho más que la suma.
Si tienes piedras heredadas guardadas, sueltas o dentro de una joya que no usas, se aprovechan igual que el oro.
4. La hechura
Es el trabajo de los maestros joyeros en mi taller de Madrid: la fundición, el montaje, el engastado a mano de cada piedra, los acabados. Depende de la complejidad. Un engaste de garras con muchas piedras pequeñas lleva muchas más horas que uno de bisel con una sola. En algunos modelos, el corte a láser.
Esta partida no la comprimo. Es donde se decide si una joya está bien hecha o solo lo parece, y nada sale de mis manos mientras no alcance el nivel que considero digno de la historia que estamos contando.
Entonces, ¿cuánto?
No te voy a dar una cifra falsa para que hagas clic. Lo honesto es esto: el rango en joyas a medida en oro de 18 quilates es muy amplio, y lo que lo mueve casi siempre son las piedras, no el resto. Una pieza en oro con piedras naturales de color bien elegidas está en un lugar completamente distinto que la misma pieza con un diamante central de peso considerable.
Lo que sí te puedo decir: cuando me cuentas qué quieres y qué presupuesto tienes, mi trabajo es hacer que encaje. Hay muchísimo margen para diseñar dentro de una cifra concreta si se decide con criterio dónde poner el dinero. A veces significa una piedra central más pequeña pero de mejor color. A veces significa aprovechar tu oro. A veces significa un diamante de laboratorio en lugar de uno natural. Todo eso lo hablamos antes.
Cómo pedir presupuesto
Escríbeme contándome qué tienes en la cabeza: la ocasión, la persona, si tienes joyas o piedras que quieras aprovechar, y qué presupuesto tienes en mente. Con eso ya puedo darte una horquilla realista en la primera conversación, antes de que dediquemos tiempo al diseño.
Nunca vas a recibir un presupuesto sorpresa. Y si en algún momento creo que lo que quieres no sale por lo que quieres gastar, te lo digo directamente y buscamos otro camino.
Si tienes oro o piedras guardadas, mira qué hacer con tus joyas heredadas. Y si quieres empezar, aquí tienes cómo trabajo las joyas a medida.